Burro Mocho

Me jugaron el burro mocho, y el gallo guindado

Porque el Euro es (casi) irreversible

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Primero voy a resumir el post anterior, en el que expliqué porque algunos países de la zona Euro están teniendo problemas. La razón más importante es que sus costos laborales han subido mucho en los últimos años y ya no son competitivos con países como Alemania. Una solución es devaluar la moneda, y así sus salarios bajarían respecto a los de otros países europeos. Sus exportaciones (ventas al extranjero) también mejorarían, porque los precios de sus productos también serían más baratos para los extranjeros. Pero no pueden hacer eso porque comparten el euro con esos países. Sería como que en Venezuela el Estado Zulia devaluara el bolívar respecto al Estado Sucre. Es imposible. Una devaluación es de una moneda respecto a otra(s), no respecto a sí misma. Así que una solución sería abandonar el euro, regresar a las dracmas, liras, o pesetas, y devaluar. Este post se trata de lo difícil que sería hacer eso.

Para entender las dificultades, primero debo explicar qué haría un país como Grecia (el más cercano al precipicio hoy) si abandonara el euro. Ya sabemos que devaluaría la moneda, pero también tendría que hacer algo sobre su deuda externa. Ese dinero lo debe hoy en euros, lo que plantea un escenario difícil.

Digamos que un país cualquiera debe hoy $100 en deuda externa, y su tasa de cambio es 2 pesos (su moneda local) por dólar. Eso quiere decir que en moneda local su deuda externa es de 200 pesos. Si devalúan la moneda, y la tasa de cambio es ahora 3 pesos por dólar, ahora su deuda externa pasa a 300 pesos. La deuda en dólares sigue siendo la misma, pero expresada en pesos aumentó 50%.

En un caso como el de Venezuela esto no es tan grave, porque el gobierno recibe ingresos regulares en dólares (petróleo). Pero para un gobierno que recibe la mayoría de su ingreso de impuestos locales, en moneda local, esto puede ser muy difícil de manejar (especialmente en el corto plazo). Estos países europeos no tienen petróleo, ni otro producto que puedan vender en grandes cantidades en moneda extranjera. Si Grecia regresa a la dracma y la devalúa, aún tiene que pagar una deuda en euros, con un ingreso en dracmas que con la devaluación vale menos. Eso suena mal. Como ven en el ejemplo numérico, su deuda externa aumentaría a niveles inmanejables.

¿Cómo puede entonces devaluar sin aumentar su deuda externa? Fácil: No paga la deuda (o paga menos de lo que debe). Como explica el párrafo anterior, no tiene sentido devaluar para luego pagar una deuda mayor. Una devaluación como la que estaría planteada para estos países europeos necesariamente incluiría una combinación de estas tres opciones:

  • Reestructurar la deuda: Negociar (o imponer) nuevas condiciones sobre la deuda. Por ejemplo, decirle a los acreedores “Te tengo que pagar este dinero a lo largo de diez años, pero te lo voy a pagar en treinta años”.
  • No pagar toda la deuda: “Señor Acreedor, te voy a pagar el 20% de lo que te debo. Tómalo o déjalo”. Otra opción menos probable es “No pago nada”.
  • Cambiar la moneda de la deuda: “Señor Acreedor, la deuda que estaba denominada en euros ahora te la voy a cambiar por una deuda en dracmas. Tómalo o déjalo”.

Esto no es un secreto; tampoco sería una estrategia novedosa (se ha hecho muchas, muchas veces. Ejemplo: Argentina en 2002). Tampoco lo es la devaluación. Si Grecia anuncia que va a dejar el euro, todos sabrán que eso significa que devaluarán. Es la única razón por la que abandonaría el euro. Los ciudadanos, sepan o no sepan de Economía, sabrán que viene una devaluación. Los acreedores y analistas sabrán también que viene una reestructuración o impago de la deuda.

Dado todo esto, ¿qué pasaría si el Primer Ministro de Grecia anuncia que pronto abandonarán el euro? Pocos minutos después habrá largas colas en todos los bancos para retirar depósitos en euros antes que los cambien por dracmas devaluadas, otros correrán a sus computadoras a transferir euros a bancos fuera de Grecia. Comenzaría una crisis bancaria que quebraría a la mayoría, sino todos, los bancos griegos. Como dice el reconocido economista Barry Eichengreen, sería la madre de todas las crisis financieras. Los inversionistas que tengan bonos de la deuda griega los venderán apresuradamente (porque saben que Grecia reestructurará su deuda, y muy probablemente no la pagará completa), creando además una crisis de deuda para el gobierno.

Una solución a este problema sería no anunciar con anticipación el regreso de la dracma, sino hacer un anuncio sorpresa e introducir la dracma inmediatamente después. Esto es imposible por varias razones. Primero, antes de regresar a la dracma deberán imprimir millones de nuevos billetes y acuñar monedas y posicionarlas por todo el país, en secreto. Segundo, regresar a la dracma significaría denominar toda la economía (contratos, salarios, depósitos bancarios) en dracmas, y hacerlo sin previo aviso sería bastante problemático porque tomaría tiempo. Tercero, también habría que reprogramar computadoras, máquinas vendedoras, cajeros automáticos, etc.

Es imposible hacer o planear esto en secreto. No sólo porque en nuestra era de Internet se filtraría la información sobre los preparativos fácilmente, sino porque en una democracia tendrían que haber discusiones al respecto en el gobierno o parlamento (y en el Banco Central Europeo). La sola noticia de que el gobierno está considerando dejar el euro iniciaría la crisis bancaria.

La manera de salir del euro sería increíblemente complicada y apresurada. Una vez que se sepa, el gobierno deberá tomar medidas drásticas inmediatas. La primera medida sería cerrar los bancos, o imponer límites para los retiros.

En resumen: La salida del euro vendría precedida por una muy probable crisis bancaria y de deuda. Todo el proceso de cambio sería altamente problemático. A eso pueden sumarle algo en lo que no entraré en detalle: todas las ventajas que perdería Grecia al salir del euro, además de enemistar a 16 importantes aliados europeos.

Este cuento de terror no quiere decir que un país nunca abandonará el euro (sé que usé “imposible” varias veces). Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, señala que si las cosas siguen empeorando para Grecia la opción de salir del euro podría ser la opción menos mala. En ese escenario, sería una decisión que no la tomará el gobierno, sino que las circunstancias lo obligarán: Si se presentara una crisis bancaria y de deuda incluso sin que Grecia quiera dejar el euro, las razones más importantes para no dejarlo desaparecerían. Es como tener ganas de lanzarte a una piscina, pero no lo haces porque no quieres mojar tu ropa. Al poco tiempo empieza a llover y te empapas. Si ya estás mojado, ¿por qué no lanzarse a la piscina?

La situación de otro país, en otro continente, muestra que sí es posible abandonar el euro (aunque doloroso). Para efectos prácticos, Argentina había adoptado el dólar como moneda a principios de los noventa. Años después empezaron a sufrir la falta de flexibilidad que hoy sufre la periferia de la zona Euro. En el año 2001, en medio de una profunda crisis económica en su tercer año, y ante la expectativa de que el gobierno abandonaría la dolarización, la gente empezó a vaciar sus cuentas de banco. Pronto el gobierno impuso el “corralito” para evitar una crisis bancaria: límites de retiros de cuentas bancarias. A principios del 2002, luego de meses de crisis política y varios presidentes, el gobierno abandonó la dolarización, devaluó el peso, y rechazó pagar buena parte de la deuda externa.

La diferencia entre Argentina y los países del euro es que el peso nunca dejó de circular (la dolarización consistió en establecer por ley “Un peso vale un dólar, hoy y para siempre”), así que no fue necesario imprimir nuevos billetes para abandonar el dólar. La previa implementación del corralito les permitió devaluar los depósitos a la fuerza (de un día a otro, tus ahorros valían menos de la mitad). Fue un proceso doloroso, pero la economía se recuperó rápidamente. Tres años después alcanzó el mismo nivel que tenía antes del comienzo de la crisis a finales de los noventa, y seis años después había crecido casi 70%.

Para comparar: Argentina regresó a su nivel pre-crisis en tres años. Las estimaciones más optimistas para Grecia son que –si se queda en el euro, aguanta la recesión, hace profundos cortes en el gasto del gobierno, sufre una dolorosa deflación y caída de los salarios, y todo sale bien– tardarán ocho años en regresar a donde estaban antes de la crisis actual. Ouch.

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Written by Pedro

mayo 16, 2011 a 1:07 am

6 comentarios

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  1. Ocho años si se queda en el euro? Y si se sale, hay estimaciones?

    Otto

    mayo 16, 2011 at 8:47 am

    • Si las hay, no las conozco. El problema es que quien las está haciendo seguramente no las publicará. Si, por ejemplo, el gobierno griego ha estudiado la posibilidad de salir del euro y ha hecho estimaciones de cuánto duraría la crisis en ese escenario, nunca lo harían público (basta con leer las declaraciones del Primer Ministro griego en los últimos días, donde es enfático diciendo que ni siquiera han pensado en esa posibilidad y que no lo harán).

      La estimación de 8 años es del Fondo Monetario Internacional. Confío en que es una estimación seria, porque son ellos quienes le están prestando el dinero a Grecia y pidiéndole que aplique todas estas medidas que profundizarán la crisis. Si el FMI tuviera interés en presentar una estimación sesgada, sería hacía el lado optimista, no pesimista.

      Eso nos deja con una estimación muy aproximada, que es ver qué ha pasado en casos similares. Hay muchísimos ejemplos de países que han devaluado su moneda para salir de una crisis, y en general el resultado es una agudización de la situación en el corto plazo con una recuperación en el mediano plazo. Pero el caso griego no es totalmente comparable con esos, porque incluye un factor adicional: el abandono de una moneda no-local.

      El caso más similar es sin duda Argentina. Otro dato sobre la comparación con Argentina: su crisis fue peor que la que sufre hoy Grecia. Es decir, cayeron más profundo que Grecia, y aún así se recuperaron más rápido de lo que se espera con Grecia si mantiene el euro.

      Pedro

      mayo 16, 2011 at 1:36 pm

  2. Sin mamadera de gallo, de verdad de la buena, esto que escribes, deberían publicarlo en primera página los periódicos mas importantes de cada país del orbe.
    Felicitaciones!
    Estos dos últimos post, son dos joyitas…
    Salud

    Genín

    mayo 16, 2011 at 11:43 am

  3. Muy bueno el artículo de verdad. Por fin entendí porq no se salen del euro. Hoy gracias a ti aprendí esto y que coño es bukkake…

    gyubari

    mayo 24, 2011 at 6:59 pm

  4. Me uno a los comentarios de aprecio por el post. Deberias actualizar este blog mas a menudo con este tipo de post.

    Felicitaciones y gracias!

    Gabriel

    mayo 27, 2011 at 6:11 am

  5. Vaya aprendiendo con Pedro. Por cierto hoy Cameron decia que mientras el este en el coroto UK no se uniria al euro. Deberias hablar ahora de la economia de UK y el porque en su momento (y mas ahora) no se unen al euro.

    Cheers!

    Link

    octubre 5, 2011 at 1:25 pm


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